Un mundo después del software
Hagamos un ejercicio. Estamos en 2031. Las herramientas que usa tu empresa para trabajar — gestión de proyectos, CRM, calendario, analytics, documentos, chat — son todas open source. El que quiere, se las hostea. El que no, las contrata en la nube pagando exactamente lo que la infraestructura cuesta, sin margen.
No es ciencia ficción: es la extrapolación de dos tendencias que ya pasaron. La IA bajó el costo de escribir software a casi cero, y la nube siempre tuvo precio público. Juntemos las piezas y miremos qué le pasa al resto del mundo.
El presupuesto de IT colapsa (y está bien)
Hoy una empresa de 50 personas paga unos $30 por usuario por mes para mover tarjetas, $50 para guardar contactos, $12 para acortar links. Sumado, es fácilmente el sueldo de una persona más, todos los años, por software cuyo costo marginal es cero.
En 2031 esa línea del presupuesto no baja un 10% ni un 30%. Colapsa a su costo real: la nube, los backups, el ancho de banda. Centavos por usuario. Lo que queda del presupuesto de IT se mueve a donde siempre debió estar: gente que entiende el negocio, datos propios, seguridad, automatización a medida.
Para el CFO no es una tragedia. Es la primera vez que el número de "software" del balance dice la verdad.
El software deja de ser una línea de gasto
Cuando algo se vuelve demasiado barato para medirlo, deja de discutirse en las reuniones de directorio. Nadie discute la factura del agua. El software de trabajo va camino a eso: una utility. Está, funciona, cuesta lo que cuesta la electricidad de correrlo.
¿Suena a pérdida? Al contrario. Las empresas van a tener más software, no menos: el que hoy no compran porque "no justifica la licencia" va a existir igual, self-hosteado o al costo. La vara deja de ser "¿cuánto cuesta?" y pasa a ser "¿nos sirve?".
La innovación se muda
Cuando copiar cuesta cero, el valor se concentra en lo que no se puede copiar:
- Los datos y la confianza. No podés forkear la relación con un cliente.
- El hardware y el mundo físico. Chips, robots, sensores, energía.
- Los modelos entrenados con lo propio. IA sobre tus datos, en tu infraestructura.
- El juicio. Gente que decide bien con herramientas que todos tienen.
Las empresas que hoy venden asientos de software tienen dos caminos: convertirse en utilities honestas — cobrar por correr lo que corre — o defender un margen que ya no se sostiene. Sabemos cómo termina esa segunda historia: la vimos con la música, con los diarios, con la tele por cable.
El software murió. Larga vida al software.
Esto cierra el arco que abrimos con el manifiesto. El software murió como producto escaso que se alquila por usuario. Y nació de nuevo como lo que siempre debió ser: conocimiento libre corriendo sobre infraestructura al costo.
En 2031 nadie va a decir "compramos un CRM". Va a decir "usamos un CRM", como hoy decimos "usamos email". El verbo cambia porque el dueño cambia.
Nosotros ya empezamos: Link está disponible hoy, open source o en la nube al costo. Track, CRM y Cal vienen en camino. Un mundo después del software no se espera: se construye. Link a link.