Por qué cobramos la nube al costo (y cómo funciona exactamente)
Cada vez que contamos el modelo, la primera reacción es la misma: "¿y cuál es la trampa?". Así que acá está todo, completo, con la matemática abierta y las respuestas a las preguntas incómodas.
El modelo en tres líneas
- El software es $0. Todo el código es open source. Descargalo, corrélo, modificalo. Gratis para siempre, sin límite de usuarios.
- La nube se cobra al costo. Si preferís que lo corramos nosotros, pagás exactamente lo que la infraestructura cuesta: servidores, bases de datos, ancho de banda, backups. Sin margen.
- La factura es abierta. Publicamos cómo se calcula. Podés verificarlo contra los precios públicos de los proveedores de nube.
Un ejemplo con números reales
Un equipo de 25 personas usando Link corriendo en nuestra nube:
- Un servidor compartido que sirve a ~500 equipos como el tuyo: $40/mes → $0,08 por equipo.
- Base de datos gestionada (parte proporcional): ~$0,60.
- Ancho de banda y backups: ~$0,30.
Total: ~$1 por mes por equipo. Eso es lo que pagás. No es una promesa: es aritmética.
Las preguntas incómodas
¿Cómo se sostiene Zerosoftware? El costo de construir el software lo absorbemos nosotros (y la comunidad open source que se suma). El costo de correrlo lo pagan los usuarios de cloud, al costo. No hay margen porque no lo necesitamos: el software dejó de ser el negocio.
¿Qué pasa si sube el precio de la nube? Tu factura sube lo mismo que sube la nube. Y también baja cuando baja. Es un pase de costo, no un precio: en ambas direcciones.
¿Qué pasa si Zerosoftware cierra? Te llevás tus datos y el código completo y lo corrés en otro lado en una tarde. Por eso insistimos tanto en el self-host: es la garantía de que nunca vas a estar atrapado con nosotros, ni con nadie.
¿Y el soporte? La comunidad open source primero. Si necesitás más, ofrecemos soporte como servicio aparte — cobrado como servicio, no disfrazado de licencia de software.
Por qué nadie hizo esto antes
Algunos lo intentaron. El problema era que construir software era carísimo, y alguien tenía que pagar esos sueldos. La ecuación cambió: hoy se puede construir en semanas lo que antes llevaba años. Cuando el costo de crear software colapsa, cobrarlo como si nada hubiera pasado deja de ser un negocio y pasa a ser un museo.
El software murió. Lo que queda es honestidad y centavos de nube.